Una vida se acaba, entre bostezoa y bastón.
Una vida fuerte que dio fruto
hoy bosteza en un viejo sillón.
Le consume más deprisa,
su intulidad, que su cuerpo.
Y sus ojos permanecen fijos en el cielo.
Ya solo escucha esa vocecilla que dice:
- ¡Cuentamen un cuento abuelo!
Y vulven a brillarle los ojos,
Y vuelve a sonreir al sol
Sabiendo que ahí está su seguidor
Mayte Estebaranz 1981
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