Allí, en lo profundo de mi corazón,
habitan mis emociones
que recorren mi cuerpo
como agua subterránea.
Allí dentro,
se han ido destilando
las pequeñas gotas
de las alegrías.
Gotas dulces de recuerdo infantiles,
de pequeños dibujos con un corazón pintado.
El filtro de la tierra,
ha ido enriqueciendo
el murmullo de mi río subterráneo
con gotas de amor: Unas dulces,
otras amargas, otras ácidas.
Y con su filtro, han construido
bellas estalactitas
en las oquedades de mi interior.
También duermen en mi río,
las gotas que, rápidas y caprichosas.
Saltarinas e impetuosas
buscan una salida hacia el exterior.
Se cruzan, explotan, se empujan…
Se cuelan por el menor resquicio
de mi “fortaleza”
Y salen chillonas, estridentes…
Son las lágrimas de la impotencia
de la desesperanzade la rabia y la ira,
por sentirse contenidas, doblegadas
Sometidas al silencio.
Y tras la tormenta, allá a dentro
se filtran agolpadas las gotas
ya casi olvidadas de la culpa.
No sabes bien dónde anidan, de dónde vienen.
Han hecho un largo recorrido, hasta brotar
como un manantial burbujeante,
que pugna por salir,
por ver el aire.
Y ya están fuera
todas mis emociones:
La alegría de los recuerdos,
el amor entregado,
la rabia de la impotencia,
el enfado del silencio.
La culpa….
Inculcada en lo profundo de la niñez.
Y el enorme egoísmo de mi egocentrismo,
que no llora por ti, si no por mi.
Por mi desamparo,
por mi soledad,
por no tenerte a mi lado,
por mi miedo a no saber
dar el siguiente paso.
Entonces lloro con hipos, gritos…
Desconsuelo que no quiere ser consolado.
Solo quiero vaciarme,
quedarme sin lágrimas,
secar mi río subterráneo.
Pero allí en lo hondo,
todavía queda
un suave murmullo,
un pequeño caudal de mi río,
que ahora duerme.
Son las verdaderas lágrimas,
de ese “no se qué” que me dejaste.
Y cuando broten,
romperán mi “fortaleza”.
Y quebrarán mis muros,
para que alguien, ocasionalmente
descubra mi cueva interior,
llena de estalactitas.
Esas lágrimas,
siguen allí, fluyendo…
para que cuando llegue el momento,
salgan al exterior
y alimenten la tierra
haciendo brotar
las semillas de mi interior.
18-09-2008
Para Elena, que me ayudó a dejar brotar mis lágrimas.
Con mucho cariño: Mayte
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