Cuentos

“Don Silencio” y sus amigos entraron en mi casa. Era un día cálido y “Don Silencio” se coló despacio por el hueco de la chimenea que aún no estaba encendida.

Atravesó de puntillas el salón y llegó hasta la cocina. Allí, se encontró con una olla llena de olores, sabores y rica comida. Olía muy bien, a laurel, cebolla, pimientos…. Pero según entró, YA NO SE OÍA NADA.  Se  dejó de decir su “Plof, plof, plof…” que decía bajito desde hacía un ratito.

Como era muy curioso, “Don Silencio” siguió recorriendo mi casa. Llegó al cuarto de “Nerea”,
que olía a sueño dulce de caramelo de fresa. Pero al atravesar la puerta, YA NO SE OÍA NADA. Ni la suave respiración de “Nerea”, que hace un momento sonaba acompasada…..

Siguió caminando, hasta que se encontró mi cama. Allí, ” Don Silencio”, se quitó las zapatillas, se puso un pijama. Encontró un hueco, por donde colarse en mi alma.

Desde que “Don Silencio” llegó a mi casa, todos los olores son mas intensos, los colores más brillantes.

Ahora tengo que oír de otra forma……..
NADA SE ESCUCHA.
TODO ESTÁ EN CALMA

11 mayo 2009. Mayte Estebaranz

Un comentario

12 05 2009
Gonzalo

Muy “guapos” los cuentos.

… y los duendes detrás de tus orejas te van soplando palabras bellas…

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